Resistencia a resistirse.
Resistencia a resistirse.
Autor: Rodolfo Cadena Labrada
El camino a la democracia se ha consolidado a lo largo del tiempo, muchas naciones en el mundo ha perfeccionado el sistema que dé por si ha costado a hombre y mujeres. México lo ha afirmado, y no podría entenderse sin las aportaciones humanistas, ni sin aquellas que pugnan por el bien común; y ha sido producto del esfuerzo y la consolidación de las Instituciones creadas para tal fin.
Con el cambio democrático establecido hace pocos años se ha dejado atrás la simulación electoral, aquellas prácticas poco leales al ejercicio soberano del pueblo ahora repercuten en la ruptura del que fue por mucho tiempo monopolio en el poder; las corrientes ideológicas se muestran entre los ciudadanos quienes eligen su proyecto de gobierno.
Las elecciones vividas el pasado dos de julio confirman que ya no son un mero requisito procedimental en la elección de los gobernantes. Ha quedado demostrado que se ha alcanzado un autentico equilibrio de poderes, las Instituciones son fuertes y creíbles y el bien común representa el accionar político de los proyectos gubernamentales; todo ello en base al esfuerzo por mejorar la calidad de vida y dar una mayor certidumbre a los sectores que pudiesen verse vulnerables por la situación en que se encuentran, la política ahora va acompañada de proyectos que engloban estrategias económicas, sociales, culturales, deportivas y plurales para vivir mejor.
Esta dinámica no debe ser cuestionada por quienes se siente violentados por no ser favorecidos con la voluntad ciudadana, es incalificable la actitud del candidato por la Coalición por el Bien de Todos y sus simpatizantes; reprobar la actuación de las Instituciones, llamar a una sumisión de las entidades judiciales y calificar como ilegitima la elección son puntos que nos refieren la parcialidad con la que manejan la información y una clara actitud por levantar a quienes de buena fe confiaron en un proyecto carente de propuestas.
No es de cuestionarse el legítimo derecho que tiene cada uno de los involucrados por defender lo que conviene a sus intereses, pero tampoco debe llegarse al extremo de convocar a las masas para unirse a una resistencia civil; no deben de confundirse las libertades por el libertinaje político, no es encausar un acto civil a un interés político, no debe de engañarse a la sociedad con un doble discurso, las decisiones ciertamente se encuentran establecidas en la disposición soberana del conglomerado social, pero no todas son siempre las correctas y menos si son impulsadas por un mero momento de incertidumbre, donde instante a instante siembran duda y desprestigian lo que durante años nos ha costado consolidar; la creación de un organismo de ciudadanos para ciudadanos, no nace de la casualidad, sino de la necesidad de dar certidumbre a las decisiones razonadas y pacíficas.
El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación es garante de lo establecido en nuestra Constitución y confirma lo que conforme a la democracia de nuestro país es decisión de la mayoría. México requiere hoy continuar siendo un país que avale el fortalecimiento Institucional, el Estado de Derecho, las entidades gubernamentales, el Bien Común y una economía estable.
Nunca se cuestionaran las libertades individuales, si son llevadas y ejercidas por la vía pacífica, nunca se cuestionará el actuar social, si éste tiene el respaldo de lo que jurídicamente establecen nuestras normas, nunca deberá de dudarse de las entidades gubernamentales, si éstas satisfacen las necesidades de los gobernados. Porque merecemos vivir mejor, no caigamos en el retroceso disfrazo de un nuevo proyecto de nación.
Autor: Rodolfo Cadena Labrada
El camino a la democracia se ha consolidado a lo largo del tiempo, muchas naciones en el mundo ha perfeccionado el sistema que dé por si ha costado a hombre y mujeres. México lo ha afirmado, y no podría entenderse sin las aportaciones humanistas, ni sin aquellas que pugnan por el bien común; y ha sido producto del esfuerzo y la consolidación de las Instituciones creadas para tal fin.
Con el cambio democrático establecido hace pocos años se ha dejado atrás la simulación electoral, aquellas prácticas poco leales al ejercicio soberano del pueblo ahora repercuten en la ruptura del que fue por mucho tiempo monopolio en el poder; las corrientes ideológicas se muestran entre los ciudadanos quienes eligen su proyecto de gobierno.
Las elecciones vividas el pasado dos de julio confirman que ya no son un mero requisito procedimental en la elección de los gobernantes. Ha quedado demostrado que se ha alcanzado un autentico equilibrio de poderes, las Instituciones son fuertes y creíbles y el bien común representa el accionar político de los proyectos gubernamentales; todo ello en base al esfuerzo por mejorar la calidad de vida y dar una mayor certidumbre a los sectores que pudiesen verse vulnerables por la situación en que se encuentran, la política ahora va acompañada de proyectos que engloban estrategias económicas, sociales, culturales, deportivas y plurales para vivir mejor.
Esta dinámica no debe ser cuestionada por quienes se siente violentados por no ser favorecidos con la voluntad ciudadana, es incalificable la actitud del candidato por la Coalición por el Bien de Todos y sus simpatizantes; reprobar la actuación de las Instituciones, llamar a una sumisión de las entidades judiciales y calificar como ilegitima la elección son puntos que nos refieren la parcialidad con la que manejan la información y una clara actitud por levantar a quienes de buena fe confiaron en un proyecto carente de propuestas.
No es de cuestionarse el legítimo derecho que tiene cada uno de los involucrados por defender lo que conviene a sus intereses, pero tampoco debe llegarse al extremo de convocar a las masas para unirse a una resistencia civil; no deben de confundirse las libertades por el libertinaje político, no es encausar un acto civil a un interés político, no debe de engañarse a la sociedad con un doble discurso, las decisiones ciertamente se encuentran establecidas en la disposición soberana del conglomerado social, pero no todas son siempre las correctas y menos si son impulsadas por un mero momento de incertidumbre, donde instante a instante siembran duda y desprestigian lo que durante años nos ha costado consolidar; la creación de un organismo de ciudadanos para ciudadanos, no nace de la casualidad, sino de la necesidad de dar certidumbre a las decisiones razonadas y pacíficas.
El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación es garante de lo establecido en nuestra Constitución y confirma lo que conforme a la democracia de nuestro país es decisión de la mayoría. México requiere hoy continuar siendo un país que avale el fortalecimiento Institucional, el Estado de Derecho, las entidades gubernamentales, el Bien Común y una economía estable.
Nunca se cuestionaran las libertades individuales, si son llevadas y ejercidas por la vía pacífica, nunca se cuestionará el actuar social, si éste tiene el respaldo de lo que jurídicamente establecen nuestras normas, nunca deberá de dudarse de las entidades gubernamentales, si éstas satisfacen las necesidades de los gobernados. Porque merecemos vivir mejor, no caigamos en el retroceso disfrazo de un nuevo proyecto de nación.


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