Antipejes y Similares parte 2

Este si es un compló... Dedicado al MENTIROSO, CORRUPTO Y CÓMPLICE, COMPRADOR DE PERIODISTAS, AMANEZADOR DE LOS PERIODISTAS QUE NO SE PRESTARON A SU COMPRA... Y PARANÓICO: MALO, MEJOR CONOCIDO COMO PEJE O PEJELAGARTO: López Obrador. Parte 1 http://www.antipeje.mx.gs/

lunes, julio 17, 2006

La línea ascendente de la movilización se cruza con la caída personal de Amlo

La línea ascendente de la movilización se cruza con la caída personal de Amlo

Por: José Carreño Carlón Lunes 17 de Julio de 2006 | Hora de publicación: 00:43

Después de ver las imágenes procedentes de Oaxaca, el sábado, y mientras veían las del DF, el domingo, las preguntas parecían remitir a un México comparable, en parte, con Irak —incluido su traumático experimento electoral— y en parte, ahora más que nunca, con la Venezuela controlada por Hugo Chávez y la Bolivia en proceso de descontrol bajo el liderazgo de Evo Morales.

Había terminado anoche el brindis de bienvenida en St. Anne’s College, aquí en la Universidad de Oxford, a los participantes en el curso 2006 del Instituto de Verano Annenberg-Oxford del Proyecto de Estudios sobre Comunicación Global, este año con el tema “Política Global: tecnología y nuevos temas en regulación”.

Y con base en la agenda pública global, en sentido estricto: la que recoge los temas que (por efecto de los medios) ocupan las conversaciones de la sociedad internacional, una reunión posterior que incluyó a otros académicos interesados en México, se concentró en las noticias de nuestro país, y por tanto las miradas también se concentraron en este que escribe: el único mexicano presente.

Mejor informados de lo que se puede uno suponer ante el localismo de nuestros medios y sus discursos sobre las realidades de Oaxaca y el DF, los comentaristas desembocaron en el análisis de la coyuntura mexicana en dos planos: con el inicio de la curva de las movilizaciones postelectorales en una previsible línea inicial ascendente, con gran número de participantes —en busca de revertir o anular el resultado electoral— en un plano, y en el otro plano, con la precipitación, en línea descendente, de la condición personal y política del propio Amlo, en cuanto al deterioro de sus facultades para llenar los requisitos correspondientes a un pretendido estatus presidencial.

Ante las preguntas de los académicos sobre la identidad y las historias de quienes rodeaban a Amlo en la pantalla de televisión, y ante la evidencia de que en todo momento apareció pegado a personajes de la catadura de Martí Batres, el ex candidato perredista parecía reducido a esa estatura y hermanado a la condición y a la reputación de sus acompañantes, incluidos sus gestos, sus actitudes, sus miradas.

En este análisis Amlo retrocedía del estatus de candidato presidencial —trajeado, más pausado, con apelaciones a la responsabilidad, de sus últimos días de campaña— a sus días de conductor irresponsable de manifestantes a la toma de carreteras o pozos petroleros. De acuerdo con estos analistas, Amlo les está dando ahora la razón a sus detractores, al aparecer en la televisión como más cercano al Hugo Chávez golpista contra un gobierno electo y arropado en el discurso y las movilizaciones populistas —e incluso al Evo Morales a la cabeza de sus seguidores en campaña y en postcampaña, la de él, sí ganadora— que a la imagen de un presidente mexicano.

Del estado político
al estado de salud

Y, respecto de su llamado a la “resistencia” a la conclusión del proceso electoral y a la materialización del resultado de las urnas, el agregado de “pacífica” sólo subrayaba —a los oídos de estos comentaristas— el objetivo a la vista de violentar el resultado de unas elecciones a las que concurrieron, allí sí, pacíficamente, más de cuarenta millones de mexicanos.

El viernes y el sábado, los más atentos al desarrollo del proceso mexicano, habían registrado, vía CNN y The New York Times, las declaraciones de Amlo en su entrevista mañanera con Carmen Aristegui en Televisa Radio.

Y con más preocupación que afán analítico, para estos observadores, la importante pieza informativa de esta conductora mexicana informaba sobre todo del estado de ánimo y de salud del entrevistado, de sus problemas de congruencia, de su desapego de la realidad, de su agresividad contra todos y de su descalificación de todas las instituciones del país y de otros países.

De ese deterioro acelerado me hablaba el viernes, todavía en México, una experta en psicología política, quien ya ubicaba síntomas preocupantes en la entrevista del mismo personaje, en días pasados, con Joaquín López Dóriga.

Pero lo que parecía, en todo caso, más relevante para los analistas de Oxford, era el cruce de la línea de descenso en las facultades y el estado general de Amlo con la línea de ascenso en la curva de la movilización convocada y organizada dentro de la estrategia para revertir en la campaña postelectoral el resultado de la jornada electoral.

No daba crédito uno de ellos a la “cabeza” del New York Times: “El candidato izquierdista de México dice que nunca concederá su derrota”. Ni a lo que se proclamaba desde el arranque de la nota derivada de la entrevista de Aristegui a Amlo: “Andrés Manuel López Obrador, el abrumado (“embattled”) candidato presidencial de la izquierda, dijo el viernes que él nunca aceptaría su derrota, incluso si un recuento voto por voto mostrara la victoria de su oponente, Felipe Calderón”.

http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=251536