El cónclave electoral
El cónclave electoral
Por: Leopoldo Mendívil Lunes 17 de Julio de 2006 | Hora de publicación: 00:55
Realizada la presentación de recursos de inconformidad sobre la elección presidencial ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal, se inició un periodo parecido al cónclave de los cardenales católicos para elegir nuevo papa, que se encierran a orar y votar. Aquí, los magistrados del TEPJF sólo deben evitar comentarios públicos hasta emitir la declaratoria de presidente electo…
… Si, en el caso actual, lo hay.
El TEPJF tiene ya también en su poder los 300 expedientes de los distritos electorales federales, que son el elemento fundamental para la instrucción, análisis y resolución de la controversia legal.
Pero como AMLO y su coalición privilegiaron la vía de la presión a la autoridad con sus manifestaciones e injurias, no podremos saber si el silencio de los magistrados oculta sus criterios jurídicos y su miedo también, o cualquiera otra motivación que no se quiera dejar trascender.
Empecemos por lo legal y sus antecedentes, según lo que Juan Ángel Chávez, ex magistrado regional electoral, me explico:
“La transgresión generalizada de los principios constitucionales en el curso de un proceso electoral actualiza lo que el TEPJF acuñó como ‘causal abstracta’ de nulidad de una elección, hasta hoy sólo de gobernador, en una extraña resolución emitida para resolver el caso de Manuel Andrade en Tabasco a finales del año 2000, que luego convirtió en jurisprudencia… Esta primera sentencia la votaron a favor sólo cuatro de los siete magistrados, y las demás que formaron la jurisprudencia tampoco recibieron unanimidad de votos”.
En el caso tabasqueño, uno de los motivos de nulidad por causal abstracta fue que el PRD demandó la apertura del 60 por ciento de los paquetes electorales, el PRI estuvo de acuerdo y los dos partidos procedieron a la apertura y conteo de esas boletas, pero el Tribunal Electoral Federal declaró este hecho violatorio del principio constitucional de definitividad de los procesos electorales que la Constitución ordena. Hoy, la coalición de AMLO demanda lo mismo para toda la votación presidencial. La gran respuesta que el país espera es si los magistrados resolverán como en el caso Tabasco o aceptarán el conteo voto por voto de acuerdo con la interpretación que abstractamente puedan realizar...
“La bronca radica —prosiguió Juan Ángel Chávez— en que dicha causal no opera en automático, sino que debe probarse fehacientemente cada violación y evidenciar su efecto determinante en el resultado de la elección, cosa que deberá hacer AMLO más allá de los recursos efectistas que viene realizando en la tele o en las plazuelas para acreditar el ‘cochinero’ que, dice, fue la elección. Adicionalmente, la mentada causal abstracta provino de una interpretación de los preceptos constitucionales con que el TEPFJ evadió el principio de definitividad que debe observarse en cada etapa del proceso electoral y para dejar de aplicar la legislación de Tabasco, que en ninguna parte establecía la nulidad de la elección de gobernador”.
Después de lo anterior, como el tribunal electoral pretendió interpretar la Constitución, la Corte Suprema lo frenó en seco porque esa es su atribución exclusiva e incompartible.
Pero la enésima gracia de AMLO es que pidió anular 50 mil casillas, entre las cuales deben estar aquéllas que no contaron con representantes de su coalición y la pregunta obvia es si la autoridad electoral debe cubrir la insuficiencia del equipo del quejoso para proteger sus intereses. ¿Y usted aceptaría pagar por esa responsabilidad ajena..? Porque, además, el requisito para abrir esos paquetes consiste en haber presentado las protestas correspondientes ante las mesas directivas de casillas el día de la elección, y en el respectivo consejo distrital antes del cómputo de ley. De otra forma, no vale…
Pero jure usted que AMLO y sus coaligados intentarán endilgarnos lo que ellos no hicieron.
Y aquí, concluye Juan Ángel Chávez, las preguntas son: “¿Aplicará cabalmente la ley el TEPJF en materia de apertura de paquetes? ¿Se protestaron en tiempo y forma las 50 mil casillas impugnadas por AMLO? ¿Sostendrá el TEPJF sus criterios jurisprudenciales sobre la definitividad de los actos electorales, la apertura de paquetes y el escrito de protesta como requisito de procedibilidad para el juicio de inconformidad del perredista? ¿Resistirán las presiones mediáticas callejeras los siete magistrados que representan la autoridad definitoria, a pesar de sus personales y muy humanas circunstancias? Ya se corren rumores malsanos de los problemas de ciertos fideicomisos que crearon los juzgadores para su beneficio, de ciertas tentaciones políticas y pecuniarias tendidas por los principales interesados en la sentencia.., y ellos terminan sus mandatos en este mismo año…”
Por lo pronto, el cónclave electoral mexicano ha comenzado a correr y podría prolongarse hasta agosto o septiembre próximos, con todo el desgaste político, económico, financiero y social que esta situación implicará, que podría dejar exhausta a la República, y mucho más confrontada de lo que ya está.
Hay coaligados que piensan en esto, y no les gusta…
Por: Leopoldo Mendívil Lunes 17 de Julio de 2006 | Hora de publicación: 00:55
Realizada la presentación de recursos de inconformidad sobre la elección presidencial ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal, se inició un periodo parecido al cónclave de los cardenales católicos para elegir nuevo papa, que se encierran a orar y votar. Aquí, los magistrados del TEPJF sólo deben evitar comentarios públicos hasta emitir la declaratoria de presidente electo…
… Si, en el caso actual, lo hay.
El TEPJF tiene ya también en su poder los 300 expedientes de los distritos electorales federales, que son el elemento fundamental para la instrucción, análisis y resolución de la controversia legal.
Pero como AMLO y su coalición privilegiaron la vía de la presión a la autoridad con sus manifestaciones e injurias, no podremos saber si el silencio de los magistrados oculta sus criterios jurídicos y su miedo también, o cualquiera otra motivación que no se quiera dejar trascender.
Empecemos por lo legal y sus antecedentes, según lo que Juan Ángel Chávez, ex magistrado regional electoral, me explico:
“La transgresión generalizada de los principios constitucionales en el curso de un proceso electoral actualiza lo que el TEPJF acuñó como ‘causal abstracta’ de nulidad de una elección, hasta hoy sólo de gobernador, en una extraña resolución emitida para resolver el caso de Manuel Andrade en Tabasco a finales del año 2000, que luego convirtió en jurisprudencia… Esta primera sentencia la votaron a favor sólo cuatro de los siete magistrados, y las demás que formaron la jurisprudencia tampoco recibieron unanimidad de votos”.
En el caso tabasqueño, uno de los motivos de nulidad por causal abstracta fue que el PRD demandó la apertura del 60 por ciento de los paquetes electorales, el PRI estuvo de acuerdo y los dos partidos procedieron a la apertura y conteo de esas boletas, pero el Tribunal Electoral Federal declaró este hecho violatorio del principio constitucional de definitividad de los procesos electorales que la Constitución ordena. Hoy, la coalición de AMLO demanda lo mismo para toda la votación presidencial. La gran respuesta que el país espera es si los magistrados resolverán como en el caso Tabasco o aceptarán el conteo voto por voto de acuerdo con la interpretación que abstractamente puedan realizar...
“La bronca radica —prosiguió Juan Ángel Chávez— en que dicha causal no opera en automático, sino que debe probarse fehacientemente cada violación y evidenciar su efecto determinante en el resultado de la elección, cosa que deberá hacer AMLO más allá de los recursos efectistas que viene realizando en la tele o en las plazuelas para acreditar el ‘cochinero’ que, dice, fue la elección. Adicionalmente, la mentada causal abstracta provino de una interpretación de los preceptos constitucionales con que el TEPFJ evadió el principio de definitividad que debe observarse en cada etapa del proceso electoral y para dejar de aplicar la legislación de Tabasco, que en ninguna parte establecía la nulidad de la elección de gobernador”.
Después de lo anterior, como el tribunal electoral pretendió interpretar la Constitución, la Corte Suprema lo frenó en seco porque esa es su atribución exclusiva e incompartible.
Pero la enésima gracia de AMLO es que pidió anular 50 mil casillas, entre las cuales deben estar aquéllas que no contaron con representantes de su coalición y la pregunta obvia es si la autoridad electoral debe cubrir la insuficiencia del equipo del quejoso para proteger sus intereses. ¿Y usted aceptaría pagar por esa responsabilidad ajena..? Porque, además, el requisito para abrir esos paquetes consiste en haber presentado las protestas correspondientes ante las mesas directivas de casillas el día de la elección, y en el respectivo consejo distrital antes del cómputo de ley. De otra forma, no vale…
Pero jure usted que AMLO y sus coaligados intentarán endilgarnos lo que ellos no hicieron.
Y aquí, concluye Juan Ángel Chávez, las preguntas son: “¿Aplicará cabalmente la ley el TEPJF en materia de apertura de paquetes? ¿Se protestaron en tiempo y forma las 50 mil casillas impugnadas por AMLO? ¿Sostendrá el TEPJF sus criterios jurisprudenciales sobre la definitividad de los actos electorales, la apertura de paquetes y el escrito de protesta como requisito de procedibilidad para el juicio de inconformidad del perredista? ¿Resistirán las presiones mediáticas callejeras los siete magistrados que representan la autoridad definitoria, a pesar de sus personales y muy humanas circunstancias? Ya se corren rumores malsanos de los problemas de ciertos fideicomisos que crearon los juzgadores para su beneficio, de ciertas tentaciones políticas y pecuniarias tendidas por los principales interesados en la sentencia.., y ellos terminan sus mandatos en este mismo año…”
Por lo pronto, el cónclave electoral mexicano ha comenzado a correr y podría prolongarse hasta agosto o septiembre próximos, con todo el desgaste político, económico, financiero y social que esta situación implicará, que podría dejar exhausta a la República, y mucho más confrontada de lo que ya está.
Hay coaligados que piensan en esto, y no les gusta…


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